martes, 16 de agosto de 2011

Nadaesloqueparece.

Acababa de salir de aquella casa en la que habían ocurrido cosas bastante extrañas a mi parecer, bueno no extrañas sino algo que yo no esperaba. Me dirigía hacia mi casa, no era demasiado tarde pero como de costumbre las calles estaban vacías. Me gustaba esa sensación, ya era parte de mi día a día hacer ese camino, me gustan las costumbre que no llegan a se rutina, andar tranquilamente hacia mi casa fumándome mi ultimo cigarro del día, había sido un día bastante normal, la misma mierda que siempre pero nada que no se pudiera arreglar con una buena sonrisa.
Normalmente no solía ver a nadie, por lo menos que fuera conocido, todo parecía bastante tranquilo aunque a lo lejos podía llegar unos pasos que empezaban a acercarse, podría decir que me daba algo de miedo mirar atrás, pero al fin me decidí hacerlo. No conseguía lograr adivinar quien podía ser, no lograba verle la cara, ni acertarlo por la forma de vestir, pero esa forma de caminar me resultaba familiar, en pocos segundo logre verle la cara y aquel rostro estaba sonriendo como si fuera su ultima noche. Sorprendida al darme cuenta de que era él me eche a reír y sin pensármelo eche a correr, no demasiado rápido para que pudiera seguirme, corría y corría y él me estaba siguiendo, no podíamos dejar de reír al mirarnos, ya estaba bastante lejos de mi casa así que mire hacia atrás esperando que siguiera detrás yo sabia que él me deseaba, y quería alcanzarme como fuese así que decidí pararme en seco ya que estaba bastante cansada, pasaron un par de minutos hasta que pude girarme a ver si seguía allí detrás, pero... ¡NO ESTABA! ¿Donde podía haber ido? Estaba desconcertada así que decidí volver a mi casa. Al girar una de las calle lo vi, allí estaba esperándome, sabia perfectamente como iba a reaccionar, le roce la mano lentamente mientras me iba acercando a él y empece a pasear. Como siempre él hablaba sin parar y yo me limitaba a sonreír, no me apetecía hablar pero siempre me había agradado su compañía. Bajando una de las calle que se dirigían hacia mi casa, empezó a sonar una melodía muy dulce, era el sonido de un piano que venia de uno de los edificios, así que me hacer que hacia el dándole un beso en la mejilla y se cayo, creo que era justo lo que necesitaba, me sentía bien, llegaba a sentir como el viento rozaba mi piel...
Me acompaño a la puerta de mi casa como solía hacer, me dio un cálido abrazo de buenas noches, y yo sin pensarlo le dije ya nos veremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario